Un descanso en México DF

bellas_artes

Palacio de Bellas Artes, Ciudad de México

[Abril 2014]

Otro descanso? Pues sí! Y bien merecido… Si bien tuvimos una semana de relajo y hacer nada en Querétaro en la casa de Marcos, al llegar Ciudad de México sentimos que necesitábamos hacer una pausa un poco más larga.

Tuvimos mucha suerte ya que Nico, un amigo de Vic de la Universidad, vive en el DF hace varios años y nos recibió con los brazos más que abiertos: “por el tiempo que quieran” (habrá pensado que este par se iba a quedar 2 semanas? No lo sé…).

Además pudimos estacionar a la Piscola en la casa del abuelo del marido de la hermana de la señora de mi primo. Cacharon? Bueno, da lo mismo… La cosa es que unos conocidos nos hicieron la paleteada y nos guardaron nuestra querida casa rodante sana y salva y así nos pudimos mover en metrobús y metro por esta gran ciudad. En la casa tenían como 20 pavos reales, de los cuales habían al menos 5 machos que estaban en celo y no se imaginan el ruido que hacían esos desgraciados al prender la Piscola.

Las expectativas eran altas, sin importar qué tipo de  persona nos encontráramos, todos nos hablaban de las bondades del DF. Si bien no somos de ciudades grandes, hemos tenido gratas sorpresas como San Francisco en USA. En fin, todos nos decían que nos iba a encantar el DF y que era un lugar que recibía todas las culturas de México y que, obviamente tenía de todo…

Pensamos que la entrada a la Ciudad de México iba a ser bastante caótica  ya que en ella viven más de 22 millones de habitantes, pero lo bueno fue que llegamos justo para Semana Santa y, tal como sucede en Santiago, los capitalinos escapan de la ciudad apenas tengan la oportunidad.

Bueno, a pesar de eso, igualmente había tráfico y como estos mexicanos manejan muy a la ofensiva e impertinentemente (peor que los chilenos) a medida que íbamos avanzando por la autopista nos fuimos encontrando con una serie de autos -en distintos puntos- estacionados a la derecha con sus luces intermitentes prendidas. “Qué habrá pasado?”, choque o topón, seguro.

Nuestra estadía partió más que tranquila, con Vic enfermo de la guata hasta con fiebre después de un fin de semana en el Chico Hidalgo! Al pobre  lo tuve comiendo arroz blanco por 3 días y eso q es bien bueno para comer, pero de los BUENOS BUENOS!! Así que comprenderán cómo andaban los ánimos… ufff, Santa Carolina!! Aprovechamos esos días para ver películas, dormir y contactar Museos para ofrecer trueque de fotos a cambio de la entrada, práctica que nos funcionó bastante bien en Guanajuato.

Los días que siguieron no fueron tan distintos a los primeros (con excepción del enfermo de la guata que al 4° día se recuperó!), y aprovechamos algunas mañanas para ir al Zócalo, al Mercado, al castillo Chapultepec o algún Museo ya que fijo llovía en la tarde alrededor de las 3pm.

Mural de Mujeres Indígenas, Museo Nacional de Antropología

Mural de Mujeres Indígenas, Museo Nacional de Antropología

 

Catedral en el Zócalo

Catedral en el Zócalo (menos mal era Semana Santa y no había “nadie”)

Fuimos bien regaloneados por Nico que nos invitó a distintos restoranes, también la Carola (la hermana de la señora de mi primo, que les contaba más arriba) que nos dio un tour por “el barrio alto” del DF y nos regaló unas botellas de pisco, chicles dos en uno y negritas, y también vimos a la Pupe, una amiga chilena que se casó con Javi, un mexicano, quienes nos invitaron un día a su casa a comer y ponernos al día.

Gracias Carola!

Gracias Carola!

Algo bien interesante que pasó en el DF fue que Televisa, la cadena televisiva más grande de Latinoamérica, se interesó en nuestra travesía, nos entrevistó y nos hizo una nota súper buena. Si aún no la has visto, revísala acá >>

Pero por supuesto, no todo fue descansar, comer y pasear… también tuvimos que salir a conseguir nuestro combustible: aceite vegetal quemado. Nico vive muy cerca de una avenida llena de restoranes y una mañana recorrimos unas 4 cuadras pidiendo aceite para retirarlo en 3 o 4 días más y logramos juntar 120 litros, los que una vez filtrados nos da para recorrer unos 600 kilómetros. Todo un éxito!!!

Y así, después de 2 semanas en Ciudad de México, continuamos hacia la Zona Arqueológica Teotihuacán, que queda en las afueras del Estado de México, donde contactamos a la Arqueóloga a cargo para hacer trueque y nos recibió increíblemente bien.

Teotihuacán

Teotihuacán

Además de darnos la entrada, nos ofreció un guía que nos acompañó durante 3 horas en nuestro recorrido por el Museo de Murales y las famosas pirámides. Incluso, después de esta visita quisimos ir a comprar obsidiana y ella nos recomendó un lugar donde comprar obsidiana de verdad y más barata (a veces venden vidrio o plástico) y además le pidió a un ayudante que nos guiara y nos llevara a las tiendas. Demasiado atenta, no? Se pasó!

Con nuestro guía y su aprendiz

Con nuestro guía y su aprendiz

Atrás las Pirámides del Sol y la Luna

Atrás las Pirámides del Sol y la Luna

Con la aruqóloga Elba, que se portó un 7

Con la aruqóloga Elba, que se portó un 7

En resumen, nuestra pasada por Ciudad de México si bien no fue de lo más turística, sentimos que fue justo lo que necesitábamos conocer. Ver un par de Museos, movernos en el transporte público, caminar por el centro, comer en el mercado y en los puestos de la calle y visitar a nuestros compatriotas.

Es una ciudad tan pero tan grande y llena de actividades que se necesitaría meses para recorrerla y vivirla completa. Y como todo en la vida, nosotros decidimos elegir y al no ser amantes de las grandes ciudades, la elección fue bastante sencilla: ver las atracciones principales, insertarnos en el día a día de la ciudad y como dijimos en un comienzo, descansar.

Cuál es el imán de las grandes ciudades, que todavía no podemos entender o abrazar? Definitivamente el DF no fue lo que esperábamos. Una vez más las expectativas jugaron muy alto y nuestra realidad y gusto por la naturaleza, quizás nublaron el juicio. .. no lo sabremos, lo que sí les podemos decir, es que México es muchísimo más que el DF y que, hasta ahora, todo lo que nos ha enamorado de este país, está fuera de este loco lugar con 22 millones de personas que se hunde  y huele un poco a alcantarilla.

Si no hubiese sido por el reencuentro con nuestros amigos, el DF nos habría sabido más amargo, pero como siempre las personas hacen los viajes,  no nos queda más que agradecerles por esos buenos días en la capital de México.

Con la Pupe y Javi

Con la Pupe y Javi

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2 Respuestas a “Un descanso en México DF

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