La entrada a Colombia y la Alta Guajira, un desierto 4×4

La Alta Guajira, Colombia

La Alta Guajira, Colombia

[Abril – Mayo 2015]

Fueron 18 horas en Ferry para cruzar desde Panamá hasta el puerto de Cartagena en Colombia. 18 horas que pensamos iban a ser eternas, pero el lado bueno de todo esto es que Vic y yo no tenemos ningún problema para dormir donde sea y a pesar de que pagamos butaca, las reclinamos hasta donde se podía y buenas noches!  Por otra parte el Ferry era enorme y salimos a recorrerlo, a tomarnos una cerveza al bar invitados por unos viajeros franceses, a darnos una ducha a la cabina de Barbara y Urs (viajeros suizos que conocimos en Panamá), y a mirar los delfines desde la terraza (pero sólo un ratito porque afuera hacía muchísimo calooooorrrrrr!!!).

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Martes, 4pm y hemos llegado a Colombia! Estamos todos muy contentos de haber cruzado al fin, pero aún quedaba una larga tarde de papeleos… Como en toda frontera, tuvimos que hacer el ingreso del vehículo en aduana, pero esta vez éramos más de 20 al mismo tiempo llenando formularios, juntando fotocopias y esperando a que emitieran los permisos… uno a uno y a velocidad tortuga.

Acá estamos varios de los que cruzamos en el penúltimo Ferry Xpress

Acá estamos varios de los que cruzamos en el penúltimo Ferry Xpress

Para matar la espera decidimos ir a un Parque gratuito que quedaba a un costado del puerto, donde habían muchas aves y animales, enjaulados, pero uno podía entrar a visitarlos!

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Horas más tarde sale el encargado con nuestros permisos listos, pero ahora nos falta el SOAT… Pasó que para “hacerlo más fácil para nosotros” una empresa externa hizo los trámites, pero no alcanzaron a imprimirlos todos, por lo que varios tuvimos que pasar la noche en el Puerto y esperar al día siguiente a las 11am que los trajeran.

Esta empresa estaba cobrando USD$50 por el “trámite” lo que nos pareció sospechoso y caro, así que Vic partió esa mañana caminando y en bicicleta a buscar otras opciones de seguro y dio con una Compañía que cobraba USD$16. “Nos están cagando!!” pensamos. Revolucionamos un poco al grupo, contándoles nuestro descubrimiento y partimos varios a la Estación de Servicio, felices a sacar nuestro SOAT por el precio justo. Una vez que llegamos… “el sistema se cayó…”, nos dice el vendedor. Llovía y estábamos muy cansados.

Aparece al rato Marta Elena, la dueña de la bomba ofreciéndonos un rico café colombiano, regalándonos vasos plásticos gigantes para “nuestro camping”, entregándonos la clave de wifi y muy preocupada por todos nosotros y avergonzada por la otra empresa que quería “robarnos”. Cuando ya llegó el sistema, revisan cada placa de los vehículos que estábamos ahí y el vendedor nos dice que ya nos generaron nuestros seguros y que él no podía eliminarlo y generar uno nuevo… parecía una broma, pero de las malas!

Tuvimos que llamar a la oficina principal del seguro y pedirles que eliminaran el que ya existía (todo esto como en 3 horas…) y la respuesta fue “La empresa intermediaria que lo emitió debe eliminarlo”. Nos dio el nombre de la empresa, la dirección – mágicamente a dos cuadras de dónde estábamos – y allá partimos. Nos explicaron que los USD$50 no eran sólo por el seguro, sino que eran USD$25 por trámites portuarios y permiso para retirar el vehículo de Puerto + USD$16 del SOAT + USD$9 de comisión por sus servicios. Lo anulamos de todas formas, les dejamos sus USD$25 y nos fuimos a la bomba a finalmente, sacar nuestro seguro. Estuvimos toooodo el día en torno al SOAT, todo por ahorrar unos cuantos pesos. Como se hizo de noche, Marta Elena nos autorizó a acampar en el estacionamiento de la bomba, donde nuevamente, recibimos a Carina y Mark, nuestros amigos motociclistas belgas.

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Al día siguiente partimos a recorrer la famosa ciudad amurallada de Cartagena y a comprar un compu usado para Vic porque el de él simplemente murió y tenemos un Proyecto de Diseño por hacer.

La ciudad amurallada es espectacular, mantiene la arquitectura colonial y está muy bien mantenida

La ciudad amurallada es espectacular, mantiene la arquitectura colonial y está muy bien mantenida

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Llena de turistas y de nuestros amigos viajeros que conocimos en Panamá.

Estuvimos sólo un día y partimos rápidamente hacia Santa Marta a buscar un lugar que pudiéramos arrendar por algunos días para trabajar más cómodos y con internet. Después de buscar toda una tarde, moviéndonos entre la Bahía de Taganga, El Rodadero y Santa Marta, encontramos un departamento en “Los Balcones de Gaira”, donde nos hicieron un buen precio por quedarnos varios días. “Varios días” en su minuto pensamos que iban a ser unos 10, pero se transformaron en 20, gracias a que nos fueron saliendo más trabajos entre medio, incluso con los mismos dueños de los departamentos que nos encargaron un sitio web y algunas fotos del Condominio.

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Trabajando en el depto arrendado

 

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La Piscola quedó en reposo en el estacionamiento, protegida bajo la sombra de unos árboles de mangos que yo cada mañana bajaba a recoger para después hacer jugo natural y helado.

 

 

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Sigue haciendo mucho, pero mucho calor y a pesar de que no tenemos aire acondicionado, agradecemos poder refrescarnos con una ducha helada o un buen chapuzón en la piscina tibia.

 

Fue rico parar un rato, detenernos en un lugar por más de 4 días, que a pesar de que trabajamos bastante, pudimos “descansar” de la vida de ruta, que mucha gente confunde con eternas vacaciones. Amamos nuestra Piscola, nos encanta vivir en ella y hacer lo que estamos haciendo, pero a veces el cuerpo pide una pausa y hay que dársela, a pesar de que sigamos extendiendo este viaje que fue pensado por un año y ya vamos para el segundo… UpaChalupa y la eterna travesía a casa!

Ya iban tres semanas trabajando y la Piscola nos pedía a gritos volver a la ruta! Esta vez nos dirigimos hacia la punta más al norte de Sudamérica: el desierto de la Alta Guajira.

alta_guajira_colombia_ubicacion

La Alta Guajira es una península que sobresale al lado noreste de Colombia, siendo Punta Gallinas el punto más al norte de Sudamérica y es donde viven los Wayúu, la última Comunidad indígena en ser conquistada por los españoles, recién en el siglo XIX, dadas las condiciones del desierto y también por la resistencia que ejercieron. Nos enteramos de su existencia viendo fotos de otros viajeros y quedamos maravillados con sus paisajes e historia, por lo que decidimos explorar este árido desierto.

Desde la ciudad de Riohacha manejamos por pavimento hacia Uribia, donde se encuentra el contrabando de combustibles traídos desde Venezuela (donde es prácticamente gratis). El litro de diésel en general en Colombia vale como CLP$460 (COP$7000/galón) y acá en Uribia lo venden a la mitad.

uribia_combustible

Como nos fue pésimo en nuestra búsqueda de aceite quemado en Santa Marta, tuvimos que usar diésel para toda esta vuelta, así que este contrabando nos vino a la perfección!

Nuestro primer destino fue el poblado de Cabo de la Vela, al que llegamos de noche por un pésimo cálculo de kms/hr. El camino de Uribia hacia el norte está relativamente bueno, pero desde el desvío hacia Cabo de la Vela en adelante son puras huellas en la tierra/arena, muchos hoyos y poca señalización. Lo bueno es que nos habían dado el dato de “Martín”, el dueño de un Hostal de kitesurf en el pueblo, donde fuimos a pedir estacionamiento para pasar la noche y no tuvimos problema.

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Al día siguiente, bien soleado y caluroso, pero con mucho viento, decidimos recorrer los alrededores. Fuimos al Faro, que queda bien cerca del Cabo y tiene una vista preciosa!

 

Buscamos el Pozón, pero al parecer con la aridez y poca lluvia éste desapareció y también visitamos el Pilón de Azúcar que tiene una playa hermosísima de arenas rosadas.

Buscamos el Pozón, pero al parecer con la aridez y poca lluvia éste desapareció y también visitamos el Pilón de Azúcar que tiene una playa hermosísima de arenas rosadas.

 

Buscamos un lugar cerca de la costa para acampar y dimos con una familia Wayúu que en un principio nos pareció muy buena opción, pero al rato, cuando Vic se puso a conversar con el abuelo, nos dimos cuenta de que estaba bien borracho y enojado con el mundo porque empezó a levantar la voz y a contar historias medias violentas.

Lo siento, no era lo que estábamos buscando. “Hasta luego abuelo, ojalá q se le pase la rabieta!”. Volvimos a la Piscola y retomamos las huellas en la arena de este desierto para buscar un nuevo lugar para pasar la noche.

Manejamos varias horas, no recuerdo cuántas, pero pasó rápido porque íbamos disfrutando los paisajes de este desierto que se va transformando a medida que avanzamos.

alta_guajira_colombia

Y no solo el paisaje cambia, sino que también la huella. Llegó un minuto en que pensamos que no podía ser por ahí… era un camino hecho mie*da, angosto y con muchos hoyos.

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Vic se baja para analizar la situación, camina unos cuantos metros para ver cómo está más adelante, vuelve y me dice: “Sí, es por acá!”.

En el GPS, que maravillosamente marca las huellas que casi no distinguimos, vemos que nos acercamos a una bahía. “Qué rico! Playita!” pensamos erróneamente. No todo lo que se ve como agua es un lugar ideal para acampar y nadar… Esta bahía tenía difícil acceso ya que su orilla era completamente de lodo, así que apenas nos acercamos un poco, Vic tuvo que cambiar la dirección para no enterrarnos en el barro. “Chao bahía!”, vamos a buscar otro lugar…

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Manejamos otros cuantos kilómetros, muy concentrados en el camino, hasta que nos dimos cuenta de que perdimos la huella del GPS. Mostraba como si estuviésemos flotando, aunque estábamos cerca. Manejamos por el desierto buscando huellas que nos acercaran a la principal y no pasaba nada.

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Nos bajamos varias veces de la Piscola a buscar el camino algunos metros más allá y nada… Mejor devolvernos y ver en qué minuto tomamos la “bifurcación” incorrecta.

Seguimos avanzando y siguen pasando las horas también. Miramos el GPS para tomar una decisión: “Acamparemos por acá”. Calculando los kilómetros y las horas de luz, continuamos nuestro camino hasta llegar a otra Bahía de barro –esta vez seco- donde paramos a pasar la noche.

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“Contra viento y marea”, parrillamos igual!

Salimos temprano en la mañana rumbo a Punta Gallinas, el norte de Sudamérica. Nuevamente hay mucho viento y hace mucho calor, por lo que no tenemos más opción que ir con los vidrios abajo ya que el aire acondicionado de la camioneta está malo. Vamos comiendo tierra y respirando polvo, pero con el paisaje y la aventura no nos damos ni cuenta.

Casas de los indígenas Wayúu

Casas de los indígenas Wayúu

Después de varias horas dando vueltas, llegamos a Taroa. Una comunidad Wayúu al norte de la Península. Pedimos instrucciones para llegar a Punta Gallinas y nos dicen “derechito para allá”, señalando al oeste. “Será poh!” y para allá partimos.

alta_guajira_colombia_duna_punta_gallinas

Avanzamos algunos kilómetros y nos encontramos con una duna que la había barrido el viento y se atravesaba tapando la huella. Pusimos el 4×4 e intentamos pasar, pero como la Piscola es bien gorda, su hermoso cuerpo de 4,5 toneladas no hizo más que hundirse en la arena, a lo que Vic decidió retroceder.

Estábamos solos, en un lugar súper aislado por lo que decidimos volver a Taroa y acampar ahí. Estuvimos a 8 kms de Punta Gallinas, pero cada vez nos importa menos llegar  a un lugar solo porque “tenemos que…” . Quedamos tranquilos con  la decisión y seguimos disfrutando este increíble lugar.

Conversamos nuevamente con la familia que nos había dado las indicaciones y nos dijo que podíamos acampar en la Escuela. Le dejamos unos tomates, agua y dulces para los niños –tenían 6 hijos- y buscamos un lugar para estacionar. La tarde estaba bien rica, ya había bajado un poco la temperatura así que decidimos ir a caminar a la costa y nos encontramos con esta maravilla:

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Cuarto y último día en la Guajira. Decidimos que habíamos visto lo que queríamos y estábamos más que satisfechos. Emprendimos la retirada del desierto intentando seguir las huellas que habíamos utilizado a la ida. Lo “bueno” es que justo pillamos a una camioneta que iba en la misma dirección, aunque bastante más rápido, pero decidimos seguirla. Así, evitábamos perder la huella y nuestro valioso tiempo. Digo “bueno” porque llegó un minuto en que la camioneta se subió por unos cerros de arena bien angostos y con curvas bien cerradas y nosotros –transpirando y con el corazón en la boca- rogamos que la gorda Piscola se la pudiera. Y la verdad es que lo hizo de lo más bien! Y bueno, no todo el mérito se lo lleva la camioneta sino que también su increíble chofer!!

Intentamos seguir a la camio de adelante!

Intentamos seguir a la camio de adelante!

Fue una buenísima decisión haber venido a la Alta Guajira. Una cosa es verla por fotos y otra cosa es vivirla. Volvimos completamente empolvados, pero súper contentos con la experiencia que fue muy distinta a todo lo que habíamos vivido ya en este año y siete meses de travesía. Superó nuestras expectativas con creces y la recomendamos siempre y cuando tengan GPS y un vehículo 4×4!

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12 Respuestas a “La entrada a Colombia y la Alta Guajira, un desierto 4×4

  1. Hola chicos, me encanta su blog, ando en la misma onda creo, jajaja, bueno les comento que estoy en Canada, ya compre una Van y esta muy bien, la estoy equipando de apoco, con cosas para recorrer de aca (Banff) hasta Chilito, queria conocer mas información sobre el papeleo y costos del paso Panama/Colombia, si me pueden ayudar lo agradeceria mucho, espero que esten muy bien y felicitaciones por el viaje

    • Hola Felipe, la verdad es que nosotros alcanzamos a cruzar en Abril del 2015 con FerryExpress, el que ya no existe… No tenemos mucha más info de cómo cruzar hoy, pero te recomendamos el grupo en Facebook “PanAmerican Travelers Association” donde te puedes sumar al container con alguien más, compartir barco, etc… Mucha suerte y a disfrutar!!!! Bienvenido a la Ruta!!

  2. Exclente Carolita y Vic!! que vivan las buenas experiencias y debo reconocer que tambien estaba bastante nerviosa con que se quedaran pegados!! Tremenda Piscola!! Nos vemos pronto. besos gordos a los 3!! saluuu

  3. Hi Guys! It a fantastic trip to the desert. I read your whole discourse on that and I was worried for you all the time, but you made it in and out alright. Am looking forward to your next adventure. Please take care. We are starting our fall (autumn) season here in Prince George in B.C. and the leaves are turning colour now and it is time for us to clean up the outside and get it ready for the winter. We are all well and are very happy to see that El Piscola is still doing well. Lotsa love,Val

  4. Querida Caro: Como siempre ,muy entretenido todo tu relato.Definitivamente debes escribir un libro y publicarlo!!!!.No le cambiaría ni una coma.
    Ya falta poco y los espero con ansias.
    Los quiero mucho
    Ili

  5. Porfin posts desde sudamérica chiquillos! Me gusta que se sigan acercando a Chilito!! Muy entretenidas las historias como siempre y con la actitud de viajeros y no turistas. Los quiero!! ❤

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